Atrévete a preguntar porqué

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El evangelio invita a que te adentres en la dinámica del niño que pregunta siempre a su padre la razón de las cosas, así como los discípulos de san Juan Bautista se acercaron a Jesús para preguntarle porqué se daba el comportamiento diverso entre sus discípulos, ellos y los fariseos.Esto lo hicieron por la libertad que sintieron ante la presencia de Jesús, quien, como padre, les guía para descubrir las razones que buscan.

 

Jesús no es indiferente a lo que te pasa, acércate con confianza y pregúntale porqué estás viviendo lo que actualmente vives: – ¿porque mi familia se está desmoronando? ¿En qué fallé o qué dejé de hacer para que esto sucediera? ¿Cómo puedo remediarlo? ¿Porqué en mi empresa o trabajo estamos pasando esta situación?, etc. -. Jesús no te recriminará por las preguntas que le hagas como amigo, por el contrario, te llevará de la mano a que encuentres las respuestas que buscas, y verás con mayor claridad las posibilidades de lo que se avecina.

Aprende a buscar las razones de las cosas que haces y vives, más que el cómo hacerlas; el origen del conflicto del mundo actual es tan sencillo que basta con replantearse la pregunta para encaminarse a un mundo mejor. Bien dice la Escritura que no sabemos pedir – en este caso, no sabemos preguntar -. Aprovecha y comienza a replantearte la forma en que ves y actúas en el mundo:¿porqué hago esto?,¿porqué quiero hacer esto?, ¿porqué vivo esto? Después de haber dado respuestas a los porqués, continúa preguntándote a quién… Recuerda que no estás solo y que tus decisiones te beneficiarán y beneficiarán a otros, pues la forma en que preguntes afectará a tu entorno y a ti mismo.

Atrévete, no tengas miedo, y pregúntate: ¿Por qué…?

Cada año, la Cuaresma nos ofrece una ocasión providencial para profundizar en el sentido y el valor de ser cristianos, y nos estimula a descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que también nosotros lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos.
(Mensaje de S.S. Benedicto XVI, cuaresma 2008).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Me acercaré a un familiar del que me encuentre distanciado para tratar de solucionar nuestras diferencias.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

 

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