El misterio de Dios en mi vida

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Quien no está abierto no puede recibir el mensaje de Cristo porque cree que ya lo sabe todo y no necesita de Dios, en cambio la persona sencilla reconoce que sin Dios nada puede, por lo tanto, nuestra actitud de frente a las cosas de Dios vale mucho.

Una de las cosas que revela el Padre es el misterio de la Trinidad que acogido con una fe sencilla se entiende como el amor filial de Cristo por su Padre y el amor paternal de Dios Padre hacia el Hijo. Esta es una imagen hermosa de la Trinidad donde el Espíritu Santo es el amor que hay entre el Padre y el Hijo. La belleza de esta imagen reside en que es algo familiar. Cada vez que vemos una buena familia en la que los padres aman a sus hijos, se esfuerzan por darles lo mejor y saben dónde y cómo ponerles límites siempre para su bien; y unos hijos que quieren a sus padres, que ven cómo ellos se esfuerzan por darles lo mejor, les lleva a valorar a sus padres y hacer lo que les dicen, nos ayudan a contemplar este misterio central de nuestra fe porque lo hacen un poco más palpable.

Dios ha revelado su mensaje de salvación a través de su Hijo y hoy, siendo día de san Francisco Javier, podemos ver que los misioneros y predicadores de todos los tiempos han dado a conocer este mensaje que es ver, escuchar, sentir, conocer a Cristo porque en Él se encuentra toda la verdad de Dios. Así es como el evangelio nos invita a conocer la persona de Cristo.

«Crear “hogar” es crear familia; es aprender a sentirse unidos a los otros más allá de vínculos utilitarios o funcionales, unidos de tal manera que sintamos la vida un poco más humana. Crear hogar es permitir que la profecía tome cuerpo y haga nuestras horas y días menos inhóspitos, menos indiferentes y anónimos. Es crear lazos que se construyen con gestos sencillos, cotidianos y que todos podemos realizar. Un hogar, y lo sabemos todos muy bien, necesita de la colaboración de todos. Nadie puede ser indiferente o ajeno, ya que cada uno es piedra necesaria en su construcción. Y eso implica pedirle al Señor que nos regale la gracia de aprender a tenernos paciencia, de aprender a perdonarse; aprender todos los días a volver a empezar. Y, ¿cuántas veces perdonar o volver a empezar? Setenta veces siete, todas las que sean necesarias. Crear lazos fuertes exige de la confianza que se alimenta todos los días de la paciencia y el perdón».
(Homilía de S.S. Francisco, 27 de enero de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Rezar por los misioneros y decirle unas palabras de cariño a mi familia.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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