¿Es Rusia la nueva frontera de la Evangelización del Papa Francisco en Asia?

El Papa Francisco recibirá en audiencia al presidente de Rusia, Vladimir Putin, este miércoles 10 de junio en la tarde en el Vaticano.  Un encuentro ‘estratégico’ para el mandatario ruso que en la ‘neutralidad’ de la Santa Sede espera encontrar refugio a la condena de ‘aislamiento’ emitida por el Occidente.

Por su parte, se podría esperar de Francisco, en la mejor tradición del papado, de seguir siendo un puente para la paz y la reconciliación entre las superpotencias, especialmente ante el antagonista que está al otro lado de la pasarela, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Un encuentro entre Francisco y Putin que tiene como fondo la herida abierta del conflicto en Ucrania, el diálogo ecuménico, la ‘globalización de la indiferencia’ y la paz mundial. Sobre este último punto, el Papa sin medios términos ha manifestado este fin de semana en Sarajevo que no se puede hablar de paz y por debajo de la mesa vender armas, sin hacer alguna alusión a la Federación, además porque tendría que mencionar directamente a todo el G7 (UE y EEUU) más Rusia.

Además que por molestia debería haber aburrido a los jóvenes de Sarajevo haciendo una larga lista de naciones que comercian con armas y tecnología militar, entre ellas Paquistán, India, Irán, Brasil y China, entre otras.

La ONU estima que el 40 y el 60% del comercio de las armas pequeñas es ilícito en el mundo en un momento u otro. La lucha contra la proliferación de este tráfico es un elemento clave de los esfuerzos para un mejor control en los planos internacional, regional o nacional de todos los aspectos de la cuestión de las armas pequeñas.

Al respecto, el mandatario de Rusia ha sido excluido del encuentro del G7, clausurado este martes 8 de junio en Alemania. Los mandatarios de los países más industrializados de la Unión Europea y Estados Unidos han declarado que intensificarán las sanciones contra Rusia debido a su apoyo a la causa separatista que desestabiliza Ucrania. Justamente, la ONU ha informado en marzo 2015 que más de 6000 personas han muerto desde abril de 2014 en Ucrania en la guerra entre las fuerzas bajo mando de Kiev y los milicianos separatistas prorrusos.

El Papa Francisco en una ocasión había calificado de “escándalo” este conflicto entre cristianos e instó a realizar cualquier esfuerzo, también a nivel internacional, para que se retome el diálogo y se acabe con “esta horrible violencia fratricida”. En este sentido, en declaraciones exclusivas a Aleteia, el arzobispo Mayor de la Iglesia Greco-Católica de Ucrania, Svjatoslav Shevchuck, en febrero de 2015, ha manifestado la esperanza de la Iglesia local en una visita a Ucrania por parte de Francisco.

La diplomacia vaticana, con siglos de experiencia a sus espaldas, no le ha cerrado la puerta en la cara a Putin, además porque es un actor internacional para evitar más derramamiento de sangre en Ucrania, combatir el terrorismo fundamentalista en Oriente Medio contra los cristianos y otras minorías, y asimismo, relanzar una negociación entre Kiev, Washington y Moscú.

El cardenal Pietro Parolin, diplomático curtido y sombra del Papa en aspectos cosmopolitas, ha corroborado que la diplomacia vaticana está al servicio del bien común y no de intereses circunscritos, en una posición de autonomía – que podemos interpretar – fuera del margen de la acción de influencia de la política exterior de EE.UU. o de la UE.

Además de cara a la próxima visita en septiembre del Papa a la Casa Blanca, la audiencia solicitada por Putin al Papa atribuye reconocimiento al papel del Vaticano para la reconciliación de los viejos bloques opuestos entre Occidente y Oriente, al mismo tiempo que ha funcionado con Cuba, este último, país que debido a su historia acomunada a la de Moscú – también puede ser un aleado en la ‘cultura del encuentro’ profesada por el Papa a favor de un nuevo “eje por la paz”, precisamente ‘aprovechando’ la etapa de su Santidad a La Habana.

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