La misión de Dios para nosotros

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Hoy celebramos la fiesta de la Sagrada Familia; vemos en ella el modelo perfecto para cada familia cristiana y observamos como cada uno de sus miembros tenía una misión (vocación) que estaba llamado a desempeñar. San José, a ser padre adoptivo del Hijo de Dios, una misión-vocación maravillosa y exigente. María santísima, no sólo llamada a ser madre del Hijo de Dios, sino madre nuestra y corredentora de la humanidad. Y, por último, y no por ello menos importante, el Niño Jesús quien, desde muy temprana edad, ya tenía claro cuál era la misión de su Padre para Él.

Cada uno de nosotros estamos llamados a una misión-vocación, pero ¿ya la he descubierto? ¿tengo claro que es lo que Dios me pide? Y si ya lo tengo claro, ¿trato de darle gloria a Dios con ello? El Niño Jesús tenía bien clara su misión, de ahí que le dice a su Madre cuando le interroga: ¿Por qué me andan buscando? ¿No sabían que yo debía estar en la casa de mi Padre? Una vez descubierta nuestra misión-vocación, démonos totalmente a ella; les puedo asegurar que no hay camino más hermoso para recorrer que éste, el de hacer la voluntad de Dios en nuestra vida, aunque, muchas veces, puede ser duro, pero tengamos siempre presente que Dios nuestro Señor jamás se deja ganar en generosidad.

Por último, nos ponemos en manos de la Virgen María, que guardaba todo en su corazón, para que nos conceda la gracia de poder llevar a término nuestra misión-vocación.

Aquí reside la fuerza del anuncio, para que el mundo crea. No cuentan los argumentos que convencen, sino la vida que atrae; no la capacidad de imponerse, sino el valor de servir. Y vosotros tenéis en vuestro ADN esta vocación para anunciar la vida en familia, siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia: con humildad, sencillez y alabanza. Llevad este ambiente familiar a tantos lugares desolados y privados de afecto. Haceos reconocer como amigos de Jesús. Llamad amigos a todos y sed amigos de todos.
Id y haced discípulos a todas las gentes». Y cuando Jesús dice todas parece que quiera subrayar que en su corazón hay lugar para cada pueblo. Nadie está excluido.
(Homilía de S.S. Francisco, 5 de mayo de 2018).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Pedir en este día la gracia a María santísima, para que me ayude a perseverar en la voluntad de Dios en mi vida como ella lo hizo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

 

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