Lo que es justo para Dios

Jesús, al inicio del Evangelio de Mateo (6,1-6) nos habla de lo que es justo para Dios, nos da una forma de agradar al Padre por medio de la humildad, sacrificio y amor a Él en lo profundo de nuestro corazón. Cuántas veces nosotros caemos en hacer cierto tipo de cosas que nos cuestan, como: la limosna, el ayuno, la caridad, etc… Y de mala manera lo hacemos para ser vistos o exaltados por nuestros amigos, familiares o gente cercana a nosotros de manera hipócrita. Pablo en la primera lectura nos da una sentencia muy importante sobre estos actos que aprovechamos para nuestra vanagloria: “Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría”.

También Jesús en el evangelio extiende este llamado a la justicia y el agradar a Dios con nuestra caridad. Esto nos lleva a reflexionar si: ¿estamos dando nuestra caridad con el corazón para agradar a Dios o solo para quedar bien?, con nuestra oración, ¿estamos orando de corazón a Dios, o solo para ser vistos en la iglesia?, en nuestro ayuno, ¿estamos ayunando como sacrificio agradable a Dios, o para que los demás vean que estamos sufriendo por causa de ayunar? Las lecturas son continuación a las leídas ayer, y el tema es también complementario. Recordemos que los fieles de Corinto han pedido ser incluídos en el aporte para la colecta en favor de los creyentes de Jerusalén Plan de Pastoral – Junio 2015 que lo están pasando muy mal. Pablo les dice que: “el que siembra con miseria, miseria cosecha; el que siembra generosamente, generosamente cosecha”.

Y esto va para nosotros y nosotras. ¿Qué estamos sembrando, miseria o generosidad? Muchos y muchas podemos decir que tenemos poco y por tanto no podemos dar mucho dinero o alimentos para ayudar a los más necesitados; en ese aspecto nos acordamos de la donación de la pobre viuda, “dio generosamente porque dio cuanto tenía”; pero tenemos mucho más que dar, tenemos tiempo, compromiso, acompañamiento, exigencias ante las autoridades, participación en campañas y asociaciones, debemos tomar conciencia, tenemos los votos para saber a quién elegir… debemos darnos. La Caridad nos lleva a hacerlo sin esperar recompensa, como decíamos más arriba, y como nos lo dice el Evangelio de hoy.

Related posts

*

Top