Nadie puede estar al servicio de dos amos

En el evangelio de hoy Jesús nos regala una de las promesas más hermosas y esperanzadoras que tiene el Nuevo Testamento. Va muy acorde a la realidad de un mundo que nos llena de inseguridad por el futuro, de si me despedirán del trabajo, si tendré qué comer o con qué ropa me vestiré, etc. Jesús nos recuerda y nos calma diciéndonos que no nos preocupemos por estas cosas, pues para el Padre Dios nosotros tenemos un valor mayor que el de las aves del cielo, a quienes Él es quien le da de comer.

Muchos de nosotros tendemos a preocuparnos de más, y si eres como yo, muchas veces vives preocupado por el futuro y lo que esté traerá, el temor y la incertidumbre te paralizan e impiden vivir con alegría el día a día. Jesús hoy no solo te habla con amor, sino que nos interpela por la falta de fe que mostramos al inquietarnos por ese: “qué pasará si…”, “qué vamos a hacer si…”.

Nos llama a una conversión más profunda, a confiar en el Padre celestial que ya conoce tú necesidad mucho antes de que hayamos incluso elevado una oración pidiéndole estas cosas. Hoy es un día en el que Dios te llama a abandonarte completamente en Él y a buscarle a Él antes que buscar o poner tu confianza en cualquier cosa. No seamos de los que van a misa y rezan el rosario muchas veces, de los que hacen sus oraciones diarias… y cuando llega la preocupación de “qué será de mí el día de mañana”, mi fe se tambalea y se derrumba.

Cuando le permita a Dios reinar en mi vida, en mi familia o en mi matrimonio, cuando lo busque primero a Él y a su justicia y vaya a sus pies; cuando me preocupe de la caridad con los demás, de ayudar a solucionar sus preocupaciones y necesidades,entonces, y solo entonces, toda mi ansiedad se irá, toda mi inseguridad por el futuro y si mis necesidades básicas o las de mis hijos estarán cubiertas, Dios las tomará en sus manos y les dará otro sentido, otra orientación; y pase lo que pase, se realice como Plan de Pastoral – Junio 2015 yo quiera o como no quiero, no me hará perden la fe ni la confianza, sino que tendrá sentido en la decisión de seguirle en las buenas y en las malas. Él salmo de hoy también nos invita a abandonarnos y hacer la prueba, retarnos a nosotros mismos y comprobar lo bueno que es Dios. Nos regala la promesa de que sus ángeles nos protegerán y que nada nos faltará a aquellos que le amamos.

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