¿Quién eres tú?

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Muy amada alma:

Hoy has visto que mis palabras hacia los judíos son muy duras y que ellos me preguntan: ¿Quién eres tú?

Sé que muchas veces, sobre todo en los momentos difíciles de la vida, esta misma pregunta ha brotado en tu alma. Quiero responderte.

Soy alguien que te ama, que solamente quiere tu felicidad. Soy alguien que sufre contigo y por ti. Soy aquél que también ríe cuando estás alegre, pero también soy aquél que te ama tanto que estoy dispuesto a sacarte de la esclavitud del pecado.

Muchas veces los que te aman son los que no te molestan, los que dejan que tu vida siga igual…No. Yo no soy de esos, pues esa actitud se llama indiferencia y no amor.

Porque te amo y sólo quiero tu bien, tu felicidad, soy capaz de dirigirte fuertes palabras como a los judíos…entiende que vale mil veces más el golpe de un amigo que te detiene para que no caigas al precipicio, que las palmadas en la espalda de quien es indiferente ante tu ruina.

¡TE AMO! Y lo hago tanto que estoy dispuesto a romper tu tranquilidad si ella te llevará a la ruina.

Escuchaste que les dije a los judíos: “A donde yo voy, ustedes no pueden venir.” ¿Sabes a dónde fui?  A dar mi vida por cada uno de ellos… ¡a morir por ti! Ellos no podían venir porque solo mi amor por ti es tan grande que llega hasta el punto de dar mi vida por ti. Dentro de pocos días, volveré a morir por ti, se renovará el sacrificio que hice y hago por ti. A ti no te digo que no puedes venir, pues he arrancado tu vida del abismo para ponerla de nuevo en tus manos. Puedes venir, pero ¿quieres hacerlo?

¿Quieres experimentar el amor tan grande que te tengo? ¿Me permitirías compartir mi vida contigo?

Ése soy yo, el que te ama…quizá más de lo que tú mismo lo haces. ¿Me dejas amarte hasta el extremo?

Atte. Jesús

¿Quién eres tú para cerrar la puerta de tu corazón a un hombre, a una mujer que quiere mejorar, volver al pueblo de Dios, porque el Espíritu Santo ha tocado su corazón? Que la Cuaresma ayude a no cometer el error de quien desafió el amor de Jesús hacia el paralítico solo porque era contrario a la ley. Hay que pedir al Señor por nosotros y por toda la Iglesia una conversión a Jesús, una conversión a la misericordia de Jesús. Y así la ley será plenamente cumplida, porque la ley es amar a Dios y al prójimo, como a nosotros mismos.
(Homilía de S.S. Francisco, 17 de marzo de 2015, en santa Marta).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy intentaré hacer un acto de amor para hacer experimentar a los demás el amor que Cristo les tiene.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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