Religiosa relata esfuerzos de Iglesia Católica por la reconstrucción de Sudán del Sur

El Papa Francisco convocó a una Jornada de Oración y Ayuno por Sudán del Sur y República Democrática del Congo para este viernes 23 de febrero. La religiosa misionera de la Congregación Jesús-María, Yudith Pereira, coordina la iniciativa Solidarity with South Sudan que lleva a cabo numerosos proyectos para sacar adelanta a esa población.

Sudán del Sur es el país más joven del mundo, se independizó del Norte en el año 2011 y está en guerra desde su nacimiento.

Según explican desde Obras Misionales Pontificias (OMP) España, antes de que la independencia fuera efectiva, los obispos locales pidieron ayuda a todas las congregaciones religiosas para crear las estructuras básicas de Sudán del Sur.

Actualmente decenas de religiosos se encuentran en el país, arriesgando sus vidas para formar a los futuros profesores, enfermeros, comadronas, agricultores y sacerdotes a través de iniciativas como Solidarity with South Sudán.

La misionera española de la Congregación Jesús-María, Yudith Pereira, es directora de Solidarity with South Sudan, un proyecto internacional de ayuda a Sudán del Sur y desde Roma canaliza los recursos que reciben de todo el mundo.

En noviembre de 2016 el Papa Francisco dio un donativo para Sudán del Sur y presidió una vigilia de oración en la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

“Nos dieron la ayuda a través del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, y quisieron conocernos. Allí nos instaron a ir a la Secretaría de Estado para darnos a conocer”, indica la religiosa.

La religiosa recuerda que el proyecto Solidarity with South Sudan nació en el año 2005, cuando una gran comisión de superiores de órdenes religiosas visitó el país a petición de los obispos locales para que pudieran conocer de primera mano la devastación.

“La gente se estaba desplazando desde el norte -donde estaban esclavizados- al sur, pero en el sur no había nada. Ni hospitales, ni escuelas, ni iglesias. nada de nada. Era un país abandonado. Habían sufrido mucho la guerra de Joseph Kony, de Uganda y del Congo, con lo cual la gente había huido al norte, y los del norte se aprovecharon”, asegura la religiosa.

Se plantearon “qué cosas podían hacer que fueran eficaces y duraderas” y por eso decidieron no construir escuelas u hospitales, sino lugares de formación para futuros médicos, maestros, enfermeros, comadronas, y sacerdotes.

Intercongregacional y de todas las etnias

Como la magnitud de la tarea era enorme, las congregaciones decidieron unirse y enviar algún misionero especialista.

“Decidieron ir juntos, en comunidades intercongregacionales mixtas. En 2008 se formaron cinco comunidades a la vez. Se montaron dos escuelas de magisterio, una escuela de enfermería y comadrona, un proyecto agrícola, una comunidad pastoral y logística en Yuba para asistir a la Conferencia Episcopal en lo que fuera”, explica la religiosa.

Afirma que “el hecho de estar juntas varias congregaciones, es precioso. Se reproduce el cielo, con limitaciones humanas”. “Es bonito ver que congregaciones tan diversas somos tan iguales, y que el carisma de los cristianos es enseñar el amor de Dios a la gente”, expresó.

Indicó que primero comenzaron con la formación del personal de Iglesia porque “la gente está traumatizada”. “Lo malo no es la pobreza material, es que la gente ha visto matar tanto, está tan destrozada por dentro, que la vida se ve con otro cristal”, señaló.

Por eso “es necesario recuperar a la gente, mantener esperanza, ayudarles a que hagan su proceso que nosotros no podemos hacer por ellos”.

Por ello se está formando “a los coordinadores de pastoral diocesanos, catequistas, talleres de reconciliación, paz, sanación de traumas”.

Los religiosos en Sudán del Sur trabajan en educación, salud, agricultura y pastoral. Aunque se trata de un proyecto temporal, “tiene intención de crear las estructuras para que en el futuro se desarrollen por sí mismos. Ahora parece que la paz no llega, y no vamos a dejarlo en guerra”, insiste.

A diez años del inicio del proyecto ya se encuentra casi todo construido. La hermana Yudith indicó que “cada uno de los dos centros de magisterio, enfermería y formación de comadrona tienen unos 120 alumnos internos por 2 o 3 años. Son adultos, algunos de ellos padres y madres de familia, de todas las tribus mezcladas y viven en paz”, explica.

Por los proyectos de educación han pasado miles de alumnos, pero también cuentan con programas para reforzar la formación de los maestros que ya ejercen.

“Nos vamos a poblados tres meses, traemos religiosos que vienen a Sudán del Sur para esto, y montamos un programa que dura cuatro años, en tres meses en cada año. Hemos ido a sitios dificilísimos. Es peligroso, pero si no, no llegas a la gente que quiere formación”, afirma la hermana Yudith.

Un genocidio silencioso

La hermana Yudith explicó que Sudán del Sur ha estado en guerra desde su nacimiento. “Se trata de un conflicto militar por poder, corrupción y por dinero que se está derivando en temas tribales. Y eso es muy serio. La gente actúa por venganza”, señaló.

En ese sentido explicó que hay una cadena de venganzas entre las etnias y que califica como “un genocidio silencioso. No sale en los medios, y no interesa a nadie”.

“Si viene el ISIS y hace un atentado en España o en Inglaterra, sale en todos los medios”, mientras que “en Sudán del Sur están matando gente todos los días, como en R. D. Congo, y no sale, no nos interesa, nos pilla muy lejos”, expresó.

Actualmente dos misioneros hacen labor pastoral en el campo de refugiados y atienden especialmente a mujeres y niños, que son la mayoría porque “los hombres están luchando o han muerto”.

“Mantenemos dos personas que van y vienen, porque no se aguanta vivir permanentemente en el campo de refugiados, no se puede”, apunta la religiosa.

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