Sed sinceros como nuestro Padre celestial

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

El Señor quiere que seamos sinceros porque una vida de apariencia no es una vida, el querer aparentar lo que no somos acaba con nosotros poco a poco. En la sociedad actual en la que cuenta tanto la imagen y la impresión que otros tienen de nosotros el peligro de querer dar una buena imagen a toda costa está presente en todos lados, pero por eso Cristo nos invita a ser transparentes dejar que nos conozcan como somos porque lo que valemos está en nuestro interior.

Claramente nuestros errores son difíciles de esconder y nos gustaría que nadie se diera cuenta que no sabemos hacer cosas bien, pero la realidad es que la imperfección es parre de ser hombre y Cristo nos quiere ayudar saber que Él nos ama como somos porque Él nos conoce en lo más profundo de nuestro ser.

Reconociendo como somos podemos darnos que no necesitamos aparentar para que la gente nos acepte sino solo ser nosotros mismos aceptando y viviendo el don de nuestra vida.

«Existe corrupción, como aquellos doctores de la ley que se vuelven corruptos por resaltar solo la apariencia y no aquello que está dentro. Corruptos de la vanidad, del parecer, de la belleza exterior, de la justicia exterior. Se han vuelto corruptos porque se preocupaban solo de limpiar, de embellecer el exterior de las cosas, no iban dentro: dentro está la corrupción. Como en los sepulcros. Estos paganos se volvieron corruptos porque cambiaron la gloria de Dios, que habrían podido conocer por la razón, por los ídolos: la corrupción de la idolatría, de tantas idolatrías. No solo las idolatrías de los tiempos antiguos, también la idolatría del hoy: la idolatría, por ejemplo, del consumismo; la idolatría de buscar un dios cómodo».
(Homilía de S.S. Francisco, 17 de octubre de 2017, en santa Marta).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Pedir la gracia de ser sincero todo el tiempo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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