Ser instrumentos de Dios

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

La misericordia de Dios llega a toda la tierra porque Él quiere acercarse a todos especialmente a aquellos que están más alejados. Pero si la persona no quiere ser ayudada el Señor no puede hacer nada, es como si le ataran las manos. Por esto Dios se ha querido valer de instrumentos humanos que le pudieran ayudar a acercarse a estas personas, porque muchas veces la gente no sabe cómo encontrarse con Dios o no le da importancia a esto.

Así es como nosotros vamos por el mundo encontrándonos con personas que están lejos de Dios y por la gracia y nuestra docilidad somos capaces de mostrarles el camino de regreso al Padre. Se puede hacer con acciones tan simples como la escucha de las personas que están a nuestro alrededor, rezar por la gente que está retirada de Dios, etc.

La fe es un don de Dios y nosotros podemos hacerla crecer, con esto en mente lo más importante es pedir la gracia de la fe para nosotros mismos y para los demás, el perseverar en la fe y ser constante ante las dificultades es como crece nuestra fe, que es parte nuestro esfuerzo y parte un don de Dios.

«Ella no se asusta e insiste diciendo a Jesús que hasta los perros comen migajas que caen de la mesa de sus patrones. Esta mujer “no se asusta” y obtiene lo que quiere. Por lo tanto hay tantos modos de interceder en la Biblia y se necesita valor para rezar así. Sí, porque en la oración se necesita ese coraje para hablar a Dios cara a cara. “A veces, cuando uno ve cómo estas personas luchan con el Señor por algo, piensa que lo hacen como si estuvieran tomando el pulso a Dios, para llegar a lo que piden. Lo hacen porque tienen fe en que el Señor puede conceder la gracia».
(Homilía de S.S. Francisco, 4 de abril de 2019, en santa Marta).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Ir a una Iglesia y pedir, ante el Santísimo, el don de una fe fuerte.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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