Sobre todo buscad el Reino de Dios y su justicia

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Jesús quiere que no seamos presa de las preocupaciones y angustias del mundo. Por eso, nos invita a contemplar los animales del campo, la naturaleza, y a darnos cuenta de que Dios es quien los cuida y alimenta. Parece decirnos: “No te preocupes por el trabajo o el vestido. ¡Relájate! Yo me preocupo por ti”.

“Demasiado bueno para ser verdad” pensamos nosotros o, por lo menos, no lo tomamos lo suficientemente en serio. ¿Cómo podríamos no preocuparnos por nuestro bienestar, si vemos que lo que no conseguimos nadie nos lo da? ¿Cómo no angustiarme cuando tengo que pagar la renta y no tengo dinero? ¿Cómo no desanimarme cuando alguien que amo está enfermo?

Jesús nos muestra el camino cuando nos pide que busquemos primero a Dios. Nos pide que tengamos los ojos fijos en Él y nos promete que así llegaremos a la plenitud que tanto anhelamos. Es verdad, nosotros tendremos que seguir trabajando, haciendo esfuerzos para pagar la renta, o incluso para acompañar aquellos enfermos, pero la prioridad no estará en aquello que hacemos, sino que Dios nos dará un corazón libre para amar y bendecirá todas nuestras acciones.

Es realmente un amor sorprendente y misterioso, porque donándonos Jesús como Pastor que da la vida por nosotros, ¡el Padre nos ha dado todo lo más grande y precioso que podía darnos! Es el amor más alto y más puro, porque no está motivado por ninguna necesidad, no está condicionado por ningún cálculo, no es atraído por ningún deseo de intercambio interesado. Frente a este amor de Dios, nosotros experimentamos una alegría inmensa y nos abrimos al reconocimiento por lo que hemos recibido gratuitamente.
Pero contemplar y dar gracias no basta. Es necesario también seguir al Buen Pastor.
(Homilía de S.S. Francisco, 26 de abril de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Dedicaré algún tiempo antes de dormir para poner delante de Dios mis preocupaciones del día y para pedirle que me ayude a ponerlo siempre a Él primero.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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