Cristo y yo, es la única respuesta a la vida

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

En el día de los enamorados es usual que los que se aman se regalen cosas, pero lo que es común en todos es que siempre está la forma de un corazón. Esto significa que yo doy mi corazón, que representa mi amor, a la persona que amo.

?En el Evangelio veo hasta dónde es capaz Dios para decirme que me ama. El Omnipotente, el hacedor de todas las cosas me muestra su corazón desnudo; con silencio me grita TE AMO. Y así como regalo algo a la persona que amo, Dios me regala algo. Pero su regalo es el corazón mismo de Dios, es el amor de Dios que puede estar en mis manos. El regalo de Dios no representa el amor que me tiene sino ES el amor que me tiene.

?Pero ¿qué hago con un corazón? Por lo general escribo mi nombre. Muchas veces he visto dos nombres dentro de un corazón y eso significa que esas dos personas se aman y que uno es del otro. Esto es lo que Dios desea que haga al recibir su corazón, escribir Dios y yo, expresarle que le amo que soy de Él y que Él es mío.

?Pero no es fácil escribir en el corazón de Dios. El único lápiz que me permite hacerlo es mi amor. Solamente amando el corazón de Dios estará en mis manos, solamente amando puedo hacer mío el corazón de Dios, solamente amando Cristo y yo somos uno en su corazón. Que yo sepa recibir el corazón de Cristo, hacerlo mío y amarlo con pasión.

«La solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús nos invita a llegar al corazón, es decir, a la interioridad, a las raíces más sólidas de la vida, al núcleo de los afectos, en una palabra, al centro de la persona».
?(Homilía de S.S. Francisco, 3 de junio de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

?Ofrecer un sacrificio en reparación por los agravios, míos y de los demás, al Sagrado Corazón.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Related posts

*

Top