Misa, comida y ducha: Así celebró esta parroquia la Jornada Mundial de los pobres

Con motivo de la Jornada Mundial de los Pobres, la Asociación Apostolado de la Divina Misericordia y la parroquia de San Francisco de Borja de la Archidiócesis de Valencia (España) organizaron un jubileo especial para las personas sin hogar a las que atienden semanalmente.

Este jubileo especial comenzó el pasado domingo 14 de noviembre con la celebración de una Eucaristía en la parroquia San Francisco de Borja de Valencia a la que fueron invitadas todas las personas y familias con niños que atiende la Asociación Apostolado de la Divina Misericordia.

Además, antes de la celebración, las personas sin hogar pudieron asearse en unas duchas especiales que se instalaron para la ocasión en los locales parroquiales y se les proporcionó una muda completa de ropa.

Tras la celebración de la Misa tuvo lugar una “comida de fraternidad” con todas las personas sin hogar y que tenía como objetivo que “se sintieran como en casa”.

Después de comer, los jóvenes voluntarios prepararon diversas actividades lúdicas, con bailes y karaoke.

Además se les entregó una bolsa con otra muda de ropa, una manta nueva a estrenar y un lote de productos de higiene de primera necesidad, que incluye cepillo de dientes y dentífrico, jabón o colonia, entre otras cosas, como regalo de la jornada.

El P. Pedro Miret, presidente de la Asociación Apostolado de la Divina Misericordia, aseguró que con esta jornada pretendían que los asistentes “se sientan parte de la familia, como nuestros hermanos, que es lo que nos pide el Papa en su mensaje de la Jornada de los Pobres y lo que llevamos haciendo en el Apostolado de la Divina Misericordia desde 2016”.

Además el P. Miret recordó que llevan visitando a estas personas semanalmente “todos los miércoles desde hace mucho tiempo, los conocemos” y destacó que entre los asistentes hay “familias enteras con niños que viven en la calle como pueden, en núcleos de pobreza que tenemos detectados”.

Sobre los voluntarios de la Asociación Apostolado de la Divina Misericordia, el P. Miret aseguró que son “una gran riqueza para la Iglesia”, ya que “es una experiencia muy enriquecedora para los jóvenes, ellos lo buscan, lo quieren y lo necesitan ya que no se trata sólo de salir por la noche y dar un bocadillo a los pobres, ésta es una experiencia que toca el corazón de las personas”.

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