¿Por qué tres homosexuales dejaron la Iglesia y por qué volvieron a ella?

FILADELFIA, 26 Oct. 15 / 12:30 pm (ACI).- Dan, Rilene y Paul sabían que una vez que sus historias salieran a la luz, su vida nunca volvería a ser la misma. “Nos han aconsejado que no busquemos nuestro nombre en Google”, afirma Rilene, divertida.

Ellos son algunos de los protagonistas del documental “Desire of the Everlasting Hills”, que repasa sus historias sobre su atracción hacia personas del mismo sexo y cómo posteriormente encontraron la paz en la Iglesiacatólica.

El lanzamiento mundial del documental tuvo lugar en Pennsylvania (Estados Unidos) en junio del años pasado durante un encuentro de Courage, un apostolado aprobado por el Vaticano que ayuda a católicos con atracción hacia el mismo sexo a crecer en vida interior, tener amistades que les ayuden en su camino y aprender a vivir una vida plena en la castidad a la que están llamados.

Su estilo sencillo y los temas como el amor humano y duradero que se tratan, hacen del film una experiencia conmovedora y emocionante para todo tipo de público.

Los tres protagonistas aseguran que aceptaron colaborar en el documental con grandes reservas. Tenían grandes dudas sobre las respuestas que tendrían de su familia y amigos, así como de la comunidad LGBT.

“Tenía mucho miedo de participar en esta película”, declaró Dan a CNA durante el lanzamiento del documental. Como músico profesional estaba realmente preocupado sobre lo que la gente de la industria de la  música pudiera pensar. No quería que le vieran como “Dan, el gay”. Antes de participar en la filmación nunca se había reconocido oficialmente como gay, y de hecho ocasionalmente quedaba con mujeres.

“Estaba reflexionando sobre lo que se dice en 1 Pedro, 3:15 donde habla de que “estén siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza a quienes os la pidan”. Con lo bueno que Dios ha sido conmigo, si yo puedo ayudar a otras personas con mi historia, es el motivo por el que he decidido participar en esto”.

A Dan le apasiona especialmente ayudar a gente joven con atracción hacia el mismo sexo. Aunque él era católico cuando era pequeño, su familia se convirtió al protestantismo durante su adolescencia. Recuerda que sentía que no tenía a nadie con quien hablar sobre lo que le estaba pasando.

“Me acuerdo de un pastor que estaba dando una charla sobre pureza y hablaba sobre mirar con lujuria a las chicas”, afirma. “En ese momento pensé ‘¿A quién le puedo decir que a quien yo miro con lujuria es al chico que está dos filas más adelante?”.

En la película Dan cuenta su experiencia al ir a un club de striptease y cómo terminó hablando de cultivar verduras con una de las bailarinas. Todavía hoy utiliza algunos de los consejos que ella le dio ese día.

Entonces decidió que quería la normalidad de una relación, así que comenzó a quedar con Jason, con quien estuvo un año.

Pero sus deseos de formar una familia y la paternidad biológica se reavivaron en él cuando se enamoró de Kelly, una compañera de trabajo.

Cuando su relación con Kelly terminó, Dan asegura que estuvo seriamente tentado de comenzar otra relación con un hombre.

“Pero había llegado a un punto en el que me di cuenta de que el camino hacia la paz, no era volver atrás”.

Rilene participó en el documental porque sentía que se lo debía a Dios por ser tan clara con ella como ella lo había sido afirmando su atracción hacia el mismo sexo.

“Cuando era lesbiana, hice que mi pareja también saliera del armario”, afirma. “Siento que al menos le debo a Dios el mismo nivel de valentía, por eso digo abiertamente que estoy de nuevo en la Iglesia y que he abandonado mi ser lesbiana”.

En la película, Rilene recuerda que al principio quería ser amada por un hombre y formar una familia. Pero después de una época de sequía de citas y el hecho de que una mujer le atrajera en una fiesta, comenzó a cuestionarse si realmente le atraían o no las mujeres. En un viaje de negocios conoció a Margo, la que ha sido su pareja durante 25 años.

“Creo que ella era como yo en muchos sentidos”, afirmó Rilene. “Ella me quería. Y yo necesitaba ser amada”.

Pero incluso en esa relación Rilene se sintió inquieta y, a menudo, sola. Después de una serie de desgracias económicas y que Margo le hubiera propuesto matrimonio, Rilene dejó la relación y comenzó su camino de vuelta la Iglesia católica.

Asegura que el documental fue una buena oportunidad para revisar sus pensamientos y examinar su vida.

“Esta película está llena de bendiciones para nosotros, la conversación, el preguntarse, nos ha ayudado a centrarnos en nuestros pensamientos sobre diferentes aspectos de nuestra vida que quizás nunca habíamos considerado tan de cerca antes”.

“Nos ha traído gracias increíbles hasta ahora, y sea lo que sea lo que venga después lo llevaremos adelante”.

Paul se metió en ambientes gays después de trasladarse a Nueva York en los años 70. Aterrizó allí como modelo internacional y se codeaba con los famosos en los mejores clubes de la ciudad.

“Studio 54, especialmente si eres joven y atractivo, puede ser el cielo. Las luces, la manera en la que vestía la gente, la música, las estrellas de cine… Era exactamente como lo han descrito”, asegura en el documental.

Cuando no estaba trabajando o en el gimnasio, Paul estaba buscando pareja. Se encontró a sí mismo, con decenas, cientos e incluso miles relaciones.

“Se convirtió en algo frenético, pero nunca fue mi intención. Me convertí en alguien muy insensible como pareja y en la relación de alma y cuerpo”.

Cuando el sida se extendió como una epidemia entre el 90 por ciento de los amigos de Paul, éste decidió mudarse a San Francisco en busca de aire fresco. Conoció a su pareja Jeff y se instalaron en una cabaña en Sonoma County.

Un día viendo la televisión, Paul se encontró con una sorprendente imagen y llamó a Jeff para que pudieran reírse juntos de lo que estaban viendo.

“Me burlaba de una monja que tenía un parche en su ojo, la cara torcida (por entonces no sabía que era a causa de un derrame cerebral) y que vestía un hábito totalmente anticuado”, afirmó.

Ella era Madre Angélica en EWTN.

Jeff y Paul estuvieron riéndose de “estos locos cristianos”, pero cuando Jeff se fue Paul se quedó viendo el canal.

“Estaba a punto de cambiar, pero ella dijo algo tan inteligente, tan real y tan honesto que realmente me impactó”.

“Dios te ha creado para ser feliz en esta vida y en la siguiente. El se preocupa por ti. El ve cada uno de tus movimientos. No hay amor que te ame más que éste”, dijo Madre Angélica.

Desde entonces, Paul se quedó impresionado con Madre Angélica. Se convirtió en una obsesión

Habría cambiado de canal después de esto para que ni Jeff ni nadie viera a la monja.

“Me recordó que esto solía hacerlo cuando estaba viendo el canal de porno y cambiaba cuando alguien entraba en la habitación”.

Paul anticipa una respuesta muy negativa a este documental. Incluso si en el momento de la entrevista el documental aún no se había lanzado, él ya aseguraba que había comenzado a sentir las consecuencias.

“He perdido clientes, he perdido amigos”, señala Paul, y recuerda que “la gente se impresionó mucho de que un hombre educado e inteligente pudiera creer en Jesucristo. Y esos fueron los pocos que supieron que había vuelto a la Iglesia”.

Dan coincide con la impresión de Paul sobre la reacción que espera después de que se publique el documental.

“Creo que mis amigos no tendrían problema si hubiera dicho que era gay. Pero creo que les impacta más el hecho de que sea católico”.

Los tres aseguran que una vez que volvieron a la Iglesia, comenzaron a poner distancia de la etiqueta de “gay” o “lesbiana”.

En la Iglesia no suele utilizarse esa terminología porque tiende a encasillar a las personas definiéndolas por sus conductas sexuales.

“Fui a una reunión protestante y alguien de allí me dijo: “Quizás debes considerar el hecho de que la etiqueta “gay” no te define”. Y ésa fue uno de los momentos más liberadores de mi vida”, afirmó Dan.

“Creo que el hecho de que en la Iglesia se eviten los términos gay y lesbiana se refiere a la verdad del ser humano, y hay algo de vital importancia detrás del rechazo de la Iglesia a utilizarlos”.

Cuando se pregunta sobre qué más tiene que hacer la Iglesia para servir mejor a las personas con atracción hacia el mismo sexo, la respuesta siempre pasa por una mejor formación y educación de los sacerdotes sobre la posición de la Iglesia al respecto.

Rilene asegura que durante los primeros años de vida en común con Margo, un sacerdote llamó a su casa para hacer una encuentra de la parroquia. Ella rompió a llorar cuando le explicó que había sido católica pero que se sintió rechazada por la Iglesia por ser lesbiana. El sacerdote no supo qué responder.

“Él simplemente dijo: “No, ¡nosotros te queremos!”. Pero no había nada detrás de sus palabras. Creo que nuestros sacerdotes necesitan una formación al respecto. Necesitan entrenamientos. Conozco a sacerdotes que ni siquiera saben qué postura tiene la Iglesia en este tema, o que son reacios a ella”.

“Así que esto es lo que hay que hacer. Tenemos que armar a nuestros sacerdotes, darles herramientas”.

Dan asegura que espera que los sacerdotes no rehúyan el tema o de las enseñanzas de la Iglesia.

“Uno de los chicos de Courage decía que la castidad no es un premio de consolación. Nuestras vidas son mejores por el Magisterio de la Iglesia y no tenemos que avergonzarnos de ello”, afirmó.

“Tenemos que gritar desde la cima de las montañas que ¡esta es la buena nueva!”.

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