Que mi gozo esté en vosotros

Por: Catholic.net

Meditación del Papa Francisco

Quien ama da su vida como un don; el egoísta por el contrario cuida su vida, crece en este egoísmo y se convierte en un traidor, pero siempre solo. En cambio quien da su vida por amor, nunca está solo: siempre está en comunidad, está en familia. Quien aísla su conciencia en el egoísmo, al final la pierde.

Jesús ama por siempre y siempre se dona. Y este don suyo del amor nos mueve a amar para dar fruto. Y el fruto permanece.

En estos días de espera para la fiesta del Espíritu Santo, pedimos: ¡Ven, Espíritu Santo, ven y dame de este corazón abierto, este corazón que sea capaz de amar con humildad, con mansedumbre, pero siempre este corazón abierto que sea capaz de amar. Y pidámosle esta gracia, al Espíritu Santo. Y que nos libere siempre del otro camino, del camino del egoísmo, que a la larga termina mal. Pidamos esta gracia. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 14 de mayo de 2013, en Santa Marta).

Reflexión
«Amaos los unos a los otros como yo os he amado»; es el nuevo mandamiento que sale del Corazón de Dios; no sale de la ley, ni de una prohibición. Sale de un reclamo de Cristo que quiere que le imitemos hasta dar nuestra vida por nuestros hermanos, porque así lo ha hecho Cristo muriendo en la cruz.

Muy cerca de nosotros está la Virgen María; nadie mejor que ella ha amado a Dios y a todos los hombres, pues por su amor en la Anunciación se convirtió en Madre de Dios, y por su amor en la cruz en Madre de todos los hombres; su amor ha sido tan grande que ni siquiera el pecado, se ha atrevido a tocarla. La clave de todo está en el amor, donde se encuentra la paz, donde se encuentra la fortaleza en el seguimiento de la voluntad de Dios.

Como dice san Juan: «Dios es amor». Por lo tanto si llevamos en nuestro corazón a Dios tendremos el verdadero amor, y la medida del amor a Dios está en el amor a nuestros hermanos, porque si no somos unos mentirosos, como dice la carta de Santiago.

Propósito
Ser un auténtico testigo del amor de Dios al hacer hoy, en su nombre, una obra buena, aunque sea difícil.

Diálogo con Cristo
El cristianismo es una llamada al verdadero amor, por eso estoy llamado a ser un auténtico testigo del amor. La caridad nunca debe limitarse a evitar el mal sino que debe concentrarse en hacer a todos el bien, brindándoles apoyo en todo lo que es posible y dando de lo propio con generosidad. Jesús, no dejes que me olvide que el sí amoroso a mi vocación cristiana debe también llevarme un sí a las demás personas, especialmente a las más cercanas.

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