Señor, si quieres, puedes limpiarme.

Una escena un poco rara y en ciertos aspectos repetida, pero es que como el Génesis procede de escribir distintas narraciones que se transmitían habladas, vemos que algunos acontecimientos se narran más de una vez. No es repetición y tiene enseñanzas nuevas. Se comienza a hablar de un pacto, de una alianza entre Dios y el pueblo. Alianza que va a tener un signo externo, la circuncisión.Este hecho que se realizaba en muchas culturas, se convierte en signo de pertenencia a la comunidad y a Dios.

Los planes de Dios siguen adelante a pesar de que las circunstancias son adversas, la edad de los protagonistas, y hasta la risa de incredulidad del mismo Abraham: ya se anuncia el nacimiento de Isaac, que será en menos de un año; y se habla del cuidado que Dios tiene de Ismael.

Hoy podíamos hablar de la pertenencia al nuevo pueblo de Dios, la Iglesia. Y también de los signos de pertenencia a ella, los sacramentos. Dios sigue adelante con sus planes, que son sorprendentes. No le podemos controlar, no le podemos presionar,no podemos adivinar su actuación

. Cuando todo parece perdido, Dios presenta situaciones, actuaciones o personas y grupos que hacen avanzar sus proyectos de salvación. Cuando escuchamos que la Iglesia va mal, que antes las cosas funcionaban mucho mejor; cuando escuchamos o decimos que nuestra República Dominicana no tiene remedio, que sus dirigentes, las fuerzas económicas, sociales y los políticos están acabando con la patria, cuando… Aún queda Dios, que hará sugir nuevos profetas, nuevas actitudes y nuevos grupos que ayuden a la nueva sociedad, a la nueva humanidad y al cielo nuevo y tierra nueva.

Y mientras tanto, nos toca poner nuestra parte de fe y confianza en Dios y en que él nos ha elegido, como a Abraham, para hacer el nuevo pueblo. Nuestra mente es tan pequeña que no alcanzamos a ver lo que es capaz de hacer Cristo.

Un leproso se acerca con la dificultad de una gran cantidad de gente (obstáculos) y se postra frente a Él y con voz firme y confiando en su poder le dice: “Señor, si quieres puedes limpiarme”, no le dice “yo quiero que me limpies”. Pues su confianza estaba puesta en el Señor.

Digamos como el leproso del Evangelio: si quieres… puedes limpiarnos, limpiar la Iglesia, limpiar nuestra República. Jesús nos responde, quiero, pero ustedes pongan su parte, vayan a integrarse a la comunidad, y colaboren. Eso le dice al leproso cuando le habla de ir a los sacerdotes y cumplir con lo mandado. Más importante que la curación física, lo que hizo fue integrarle a la comunidad Confiemos en lo que le pidamos a Dios sea confiando en que la decisión que Él tome en nostros será el mejor resultado que podamos obtener. Pues así ha sido su voluntad y no la nuestra.

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